El Teatro Nazas de Torreón recibió de nueva cuenta las notas de la Camerata de Coahuila bajo la batuta del director Ramón Shade, en el octavo concierto de la temporada Otoño-Invierno 2019.

Jorge Maldonado Varela

Torreón, Coahuila. /

El Teatro Nazas de Torreón recibió de nueva cuenta las notas de la Camerata de Coahuila bajo la batuta del director Ramón Shade, para presentar el octavo concierto de la temporada Otoño-Invierno 2019, que contó con el talento del joven Carlos Castillo como solista y las notas de su Violoncello.

La tercera llamada fue anunciada en punto de las 20:30 horas y los músicos de la Camerata de Coahuila estaban más que listos para empezar, en eso, salió al escenario el joven chelista proveniente de Chihuahua, con un pantalón negro y una camisa color cromada que brillaba al igual que la madera de su chelo, al cual reposó en el suelo con el bastón de apoyo también llamado pica.

Con toda la pasión reflejada en sus manos y su rostro, arrancó con su presentación como solista con el Concierto para Violoncello No.1 en Mi Bemol Mayor, del compositor ruso Dmitri Shostakovich, con un estilo inicial animado y movido que fue acompañado por cuerdas y ligeras apariciones de instrumentos de viento.

El concierto de violoncello de Shostakovich

Considerado como un trabajos más exigentes y complicados, cuenta con cuatro tiempo divididos en dos segmentos, mismos que fueron del dramatismo al suspenso, interpretados de manera hábil por el chelista Castillo.

Con un pequeño pañuelo, Carlos Castillo aprovechaba las breves pausas musicales para limpiar las cuatro cuerdas de su chello, como un modo de afinación y preparación para el siguiente segmento del concierto, que pasó a una velocidad a ritmo llamado ‘moderato‘, con lentos pero suaves compases que iban y venían de las cuerdas de la Camerata y del chello de Carlos.

Al despedirse, el chelista egresado con mención honorífica por el Sistema Nacional del Fomento Musical e integrante de la Camerata de Coahuila, recibió una lluvia de aplausos de los más de mil asistentes al Nazas, donde muchos de ellos se pusieron de pie para reconocer su talento.

Incluso las palmas hicieron que Castillo regresara al escenario para ofrecer un tema extra, con el que se despidió reafirmando en sus movimientos el futuro que forja el joven chihuahuense al son de su Violoncello.

La segunda parte del octavo concierto de la Camerata constó de la Sinfonía No.4 en Re Menor Op.120 del compositor alemán Robert Schumann, considerado como uno de los principales referentes del romanticismo musical a mediados de 1840.

Está sinfonía se divide en cuatro tiempos que parecen estar todos conectados desde un lento movimiento inicial, luego pasa a un ritmo rápido para cerrar con una suavidad y lentitud.

 

Fuente: Milenio.com