Música y danza ‘irán de la mano’ con la Camerata

Torreón, Coahuila

“El reto para cualquier artista escénico es escuchar al espectador, ya sean niños o adultos, sea quien sea, creo que debe haber un escucha porque bailas para quien esté enfrente y en ese sentido el intérprete debe ser capaz de modular”, explicó con serenidad Isabel Romero, coreógrafa invitada a montar el ballet “Caja de juguetes” de Debussy.

“A los niños no hay que menospreciarlos, hay que darles lo mejor, no las mugres de Timbiriche y cosas de esas, chatarra que empobrece la creatividad”.

Acompañada por el director Ramón Shade, esta bailarina y maestra ahora dirige a los integrantes de la Compañía de Danza Contemporánea Mezquite, quienes bajo la tutela de Jaime Hinojosa, han colaborado en múltiples ocasiones con la orquesta coahuilense y hoy se preparan para actuar en el octavo concierto de temporada, que se realizará el próximo viernes como oferta cultural para los niños.

“No hay que subestimar al público. La verdad para mí la única salvación de la humanidad es el arte y la educación. Y si no apostamos a ello y le dejamos todos al bombardeo de los medios de comunicación, no se avanza”.

“Hay un sentido social aunque no saquemos pancartas ni nada: estamos comunicando y formando y humanizando. Uno no nace ser humano, se va construyendo y creo que este tipo de proyecto sensibilizan”, delimitó la invitada.

Sonriente, la coreógrafa puntualizó que los bailarines de Mezquite permiten un trabajo interesante debido a que tienen toda la disposición para trabajar en equipo, siendo algunos ya profesionales y otros más que se encuentran en formación, en conjunto tienen todos los elementos para desarrollar un trabajo escénico teatral.

“Ese ha sido el reto para ellos, el trabajo teatral, pero va bien y la orquesta es sensacional. Fíjate que estaba pensando algo”.

“Cuando a mí me comisionaron hace 5 años para hacer esta coreografía realmente yo no lo dimensioné y a mí me dieron una equis interpretación sobre la que yo trabajé, y en mi caso, yo no sé leer una partitura, entonces de pronto sí me imagino el shock que para un director es el cambiar el tono de la pieza”, comentó.

Ella detalló que así construyó un guión teatral, sin embargo existe la partitura. Lo ideal y que dijo que no se pudo hacer aunque se pretendió, fue el trabajar en conjunto con el director, es decir, el montar con la colaboración para poder ajustar y dar el efecto teatral.

En ese sentido, Ramón Shade estableció que cuando los directores trabajan obras con danza se piensa en el resultado.

“En la danza existe la gravedad y alguien brinca y no se puede quedar arriba esperando que la orquesta haga lo que debe”.

“Esta obra fue concebida hace 5 años, ni siquiera se pensaba si se iba a hacer con Camerata en algún momento, entonces yo parto de Debussy, nos vamos a la partitura y se trata de articularla con los bailarines”.

El maestro de esta forma refirió que esto implica que de cambiar a los bailarines, lo más probable es que cambie el tiempo en la interpretación musical.

No obstante acotó que el trabajo con Isabel Romero ha sido creativo y enriquecedor por lo que aseguró que continuarán interpretando la obra para gusto de los niños.

“Es música de lo más sofisticado, maravillosa. A los niños no hay que menospreciarlos, hay que darles lo mejor, no las mugres de Timbiriche y cosas de esas, chatarra que empobrece la creatividad”.

“No hay que subestimar al público. La verdad para mí la única salvación de la humanidad es el arte y la educación”.

“Debussy es un compositor impresionista maravilloso y los niños se van adentrando, sencillamente”, dijo Shade quien especificó, es la primera vez que interpretan la obra en la Camerata de Coahuila.

Por su parte la coreógrafa detalló que existen versiones con muñecos o algunas no profesionales.

Debussy le dedicó este ballet a su hija “Chouchou”, así como Children’s corner, obra originalmente escrita para piano pero que al poco tiempo fue orquestada. La niña murió a los 14 años que era el amor del autor.

Isabel Romero aseveró que es para ella un gozo trabajar con otros artistas, tanto con los bailarines y los músicos, se trata de su primera incursión en Torreón y se deberá considerar en la presentación el factor humano puesto que no son muchas las presentaciones de ballet con orquesta en vivo.

Fuente: Milenio.com