Rinden honor a la música mexicana

Por Adriana Vargas

La música mexicana es garantía, por eso opinan algunos artistas e intelectuales que es de lo mejor que hemos exportado al mundo. El público lagunero disfrutó ayer de una especial Noche Mexicana, y no fue por los mariachis, la música ranchera o los antojitos típicos. Sino porque supo disfrutar la obra de compositores como Arturo Márquez, Silvestre Revueltas, Juventino Rosas y José Pablo Moncayo, entre otros.

El cuarto concierto de la temporada Otoño – Invierno de Camerata, contó con una nutrida asistencia: más de mil personas se pudieron apreciar en la sala del Teatro Nazas. Bajo la dirección de Ramón Shade, la orquesta inició con “Torreón Cien Años”, compuesta especialmente para esta ciudad por Arturo Márquez. Una obra de tono festivo, de la que el autor mencionó: “son como unas mañanitas para el Centenario de la ciudad, una fanfarria hecha exclusivamente para esta celebración”.

Después vino “Música para charlar” de Silvestre Revueltas, una música más intelectual que el autor, sin duda uno de los más importantes compositores que ha tenido México, la escribió con dos movimientos que tituló El Ferrocarril y El Desierto. Es una obra que evoca los rieles y caminos del ferrocarril y los motivos campiranos del desierto, inspirada principalmente en Baja California.

Un momento especial fue sin duda el Danzón No. 2 de Arturo Márquez, se trata de una obra con una gran orquestación, que inicia con clarinete con un tenue y bello sonido interpretado por César Encina, al que después se unen otros instrumentos de aliento, sobresaliendo también la flauta de Katherine Calvey. La música es una mezcla de la sutileza de muchos instrumentos, que va subiendo de intensidad, hasta sorprender con la llegada de los metales: trompetas y trombones, todo aderezado con las percusiones, las claves y demás.

Especial participación tuvieron en esta obra el primer violinista de la orquesta, Ismael Estevané; la pianista Mariana Chabukiani y en general toda la sección de metales. El Danzón No 2, es una obra que casi lleva al público a bailar, por algo se ha convertido junto con el Huapango en emblemática dentro de nuestro país. Para ésta, la orquesta contrató como músicos invitados a tres trombonistas, tres percusionistas y un trompetista más; el sonido por lo tanto, fue más espectacular.

Tras el intermedio, vinieron los valses mexicanos y la noche no pudo terminar mejor con Huapango de Moncayo, una obra que casi se ha convertido en el segundo himno nacional, una música que evoca a los sonidos populares del sur de México, mezclada con la elegancia de la música orquestal.

Fuente. LaVereda.com.mx